Woman relaxing on a couch at home in winter wearing a merino wool long sleeve and warm socks, blanket set aside

¿Siempre tienes frío en casa en invierno? Lo que tu ropa tiene que ver


Son las nueve de la noche. En el salón hay unos 20 grados, dentro de lo que el IDAE considera suficiente para la mayoría de las personas. Estás en el sofá con camiseta y pantalón de chándal, y la manta no se ha movido de tus rodillas desde la cena. Si siempre tienes frío en casa en invierno, seguro que la escena te suena.

La mayoría de las respuestas culpan a las paredes, a las ventanas o a la calefacción. A menudo con razón. Pero se olvidan de una variable más sencilla, la que está en contacto directo con tu piel, y es la única que puedes cambiar esta misma noche. Nuestras primeras capas de lana merino para mujer están pensadas para esa capa, no para el jersey que te pones encima.

Si tienes frío incluso en una habitación de verdad caldeada, coméntaselo a tu médico. Para todos los demás, aquí va por dónde se escapa tu calor y qué puede hacer tu ropa en cada caso.

20 grados en el salón: una temperatura pensada para ropa de invierno

El termostato mide el aire, no a ti. Que 20 grados te resulten cómodos depende de lo que llevas puesto, y eso vale tanto para las piernas como para el torso. Por eso las mallas de primera capa de lana merino cuentan tanto como la camiseta.

La Guía Práctica de la Energía del IDAE afirma que «una temperatura entre 19º y 21ºC es suficiente para la mayoría de personas». Las normas de confort térmico, en cambio, miden el abrigo de la ropa en «clo». Según la nota técnica NTP 779 del INSST, los criterios de confort para espacios con calefacción suponen una indumentaria de 1 clo en invierno, frente a 0,5 clo en verano.

El propio IDAE lo reconoce, pero solo en verano: en esa misma guía explica que con «menos ropa y más ligera» los 26 ºC del aire acondicionado resultan confortables. En invierno pasa lo mismo, al revés.

Esta tabla compara lo que sueles llevar en casa con las referencias que usan las normas de confort.

Indumentaria Aislamiento (clo) Fuente
Camiseta y pantalón de chándal 0,36 aprox. Valores de prenda de la norma ASHRAE 55
Ropa ligera de verano 0,5 Ergonautas (UPV), según UNE-EN ISO 7730
Traje completo, referencia de invierno 1 Ergonautas (UPV) e INSST
Ropa de invierno muy abrigada 1,5 Ergonautas (UPV)

Gráfico que compara el aislamiento de la ropa de estar por casa con las referencias de verano e invierno de las normas de confort térmico

Nuestra lectura de estas cifras: con camiseta y chándal vas más ligero que con ropa de verano, en una casa a una temperatura pensada para ropa de invierno. Esa diferencia es la que cubre la manta. Y estar sentado la agranda, porque un cuerpo en reposo produce menos calor que uno en movimiento.

La misma lógica explica por qué las oficinas están heladas en verano, donde no puedes tocar el termostato. En casa, en invierno, la solución está en tu armario. En nuestra encuesta a 141 clientes, el 26,2 % citó la casa o los interiores entre los lugares donde lleva su lana merino. De ese uso diario, dentro de casa, va este artículo.

Algodón, poliéster o lana merino: por qué los consejos se contradicen

Si buscas qué ponerte para no pasar frío en casa, encontrarás consejos opuestos. Hay guías que proponen la lana y el algodón como la mejor opción. Otras desaconsejan totalmente el algodón porque convierte el sudor en frío. Unas dicen que el poliéster abriga mucho más, otras que no deja respirar la piel. Nuestras primeras capas de lana merino para hombre y la gama de mujer parten de una idea que resuelve esa contradicción: lo que importa es la humedad y lo quieto que estás.

El algodón seco es agradable, y por eso casi toda la ropa de estar por casa es de algodón. El problema llega cuando absorbe la humedad de una hora de actividad, porque un tejido húmedo abriga peor. El poliéster apenas absorbe humedad. La lleva hacia la superficie, donde tiene que evaporarse, y eso funciona bien al aire libre y en movimiento. En el aire quieto de un salón, esa humedad se queda más fácilmente entre la piel y la tela.

La lana merino absorbe el vapor de agua dentro de la fibra. Nuestra lana merino puede absorber hasta un 30 % de su peso en humedad antes de notarse mojada, así que la piel se mantiene más seca. Tiene una contrapartida honesta: tarda más en secarse que el poliéster después de lavarla. Explicamos todo esto con más detalle en qué tejido transpira mejor.

Del salón caldeado al pasillo frío: cuando solo calientas una habitación

En muchas casas no se calienta todo por igual. A veces hay una estufa o un radiador en el salón y el resto de la casa se queda frío, y otras veces la calefacción se apaga por la noche. El IDAE considera que en los dormitorios, de noche, bastan de 15 a 17 grados. Cada vez que vas a la cocina, al baño o a la habitación, cambias de temperatura sin cambiar de ropa.

Para esos cambios, quitarse y ponerse el jersey no es práctico. Lo que funciona es una capa fina pegada al cuerpo que no te quitas en toda la tarde, y una prenda encima que abres o cierras. Una manga larga o una camiseta de lana merino con cremallera para mujer cubre los antebrazos y te deja cerrar el cuello al pasar al pasillo frío.

Las paredes exteriores y las ventanas frías también cuentan. Tu cuerpo no solo pierde calor hacia el aire: también lo irradia hacia las superficies que tiene alrededor. Por eso el sillón junto a la ventana siempre parece el sitio más frío, aunque el aire del salón esté bien. Cerrar las cortinas por la noche ayuda, y la ropa también, porque la piel cubierta pierde menos calor que la piel al aire.

Nuestra primera opción para todo esto es la camiseta de manga larga de lana merino de 170 g/m² para mujer. Es lo bastante ligera para llevarla toda la tarde. Nuestras clientas la describen como una «prenda para combinar por capas», y ese es justo su papel aquí: una capa fina, pegada al cuerpo, debajo de lo que ya llevas.

Camiseta de manga larga de lana merino de 170 g/m² para mujer

Suelos fríos y corrientes: empieza por los pies y el cuello

El suelo suele ser la superficie más fría de una habitación caldeada, sobre todo si es de baldosa o terrazo. Los pies descalzos o con calcetines finos pierden calor por contacto toda la tarde. Unos calcetines de lana merino y unas zapatillas de casa sobre suelo duro son el primer cambio que merece la pena.

Ventilar también enfría. El IDAE explica que para ventilar por completo una habitación basta con abrir las ventanas unos 10 minutos. Durante esos minutos, no te quites la primera capa: mejor ponte algo encima.

Las corrientes de aire buscan las aberturas de tu ropa: el cuello, las muñecas y la parte baja de la espalda. Una prenda demasiado corta o un escote muy abierto deja escapar el aire caliente con cada movimiento.

Esquema de las cuatro formas en que el cuerpo pierde calor en casa en invierno: superficies frías, suelos fríos, corrientes de aire y ropa húmeda

Por eso las soluciones más eficaces suelen estar en los extremos del cuerpo, no en el centro. Primero los pies calientes, luego el cuello cubierto y después unas mangas que lleguen a las muñecas. Contamos cómo cerrar esos huecos en el cuello y los puños en abrigarse sin abultar, así que no lo repetimos aquí.

Calor recogiendo la cocina, frío en cuanto te sientas

Nuestra ropa de lana merino para hombre y la gama de mujer están pensadas para un momento concreto de la tarde: la calma después del ajetreo. Vacías el lavavajillas, tiendes una lavadora y haces la cena. Tienes calor, quizá estás un poco sudado. Luego te sientas, y al rato vuelves a buscar la manta.

Hombre llevando la colada por la cocina en invierno con una camiseta de manga larga de lana merino gris antracita

Pasan dos cosas a la vez. Tu cuerpo produce menos calor en cuanto dejas de moverte. Y la humedad de la última hora sigue en la tela que tienes contra la piel. Con una camiseta de algodón, esa humedad se queda ahí. Con una primera capa de lana merino, buena parte queda dentro de la fibra y no sobre tu piel.

Ese escalofrío de «calor y luego quieto» también aparece fuera de casa: en el comedor helado de un crucero o al viajar del frío al calor en invierno.

También aparece en días normales que empiezan con frío y terminan con calor, como contamos en nuestra guía sobre qué ponerse cuando hace frío por la mañana y calor por la tarde.

La comodidad cuenta tanto como el calor, porque llevarás esta capa desde la cena hasta irte a dormir. Nuestros clientes describen nuestra lana merino como «suave y cómoda» y «que no pica». Con 18,5 micras, la fibra es lo bastante fina para doblarse contra la piel en vez de pinchar. Si la lana te ha molestado alguna vez, aquí te explicamos por qué la merino es diferente. La camiseta de manga larga de lana merino de 170 g/m² para hombre es el punto de partida más sencillo.

También importa cómo aguanta una prenda tras muchas horas de uso. Lo analizamos hora a hora en nuestro artículo sobre la camiseta de lana merino para uso diario.

Camiseta de manga larga de lana merino de 170 g/m² para hombre

¿Ajustada u holgada? Cómo montar un conjunto abrigado para casa

Cada capa tiene su función, y nuestras camisetas de lana merino para mujer están hechas para la primera. La capa en contacto con la piel funciona mejor ajustada, donde puede gestionar la humedad en cuanto se forma. La de encima funciona mejor con algo de holgura, porque lo que aísla es el aire quieto que queda entre capas. Varias capas finas retienen más de ese aire que un solo jersey grueso.

En la práctica, empieza con una camiseta o una manga larga de lana merino pegada al cuerpo. Encima, una sudadera o una chaqueta de punto más holgada cuando te sientes, que te quitas al levantarte. Lo más fácil para empezar es nuestra camiseta de cuello redondo para mujer. En Amazon.com tiene 493 opiniones, con una valoración media de 4,3 sobre 5.

Para una casa a unos 20 grados, la camiseta de cuello redondo de lana merino de 170 g/m² para mujer es el gramaje del día a día. Si tu casa es más fresca, pasa a 200 g/m², y consulta nuestra guía de gramajes de la lana merino para ver toda la gama.

Camiseta de cuello redondo de lana merino de 170 g/m² para mujer

Fíjate en el corte antes de pedir. Es ajustado, y el comentario sobre la talla que más vemos en las opiniones es que queda más ceñido y más corto de torso de lo esperado. Si quieres algo más holgado para el sofá, pide una talla más.

Lo que la ropa no arregla si siempre tienes frío en casa

Nada de nuestras camisetas de lana merino con cremallera para hombre ni del resto de la colección cambia la casa que te rodea. Una primera capa mejor no sella una puerta que deja pasar el aire ni aísla una ventana de cristal simple. Tampoco arregla una casa con humedades: para eso hay que ventilar. Y no te calentará los dedos mientras escribes en el ordenador. Unos mitones lo harán mejor que cualquier camiseta.

Lo que sí hace la ropa es cerrar la distancia entre la ropa que supone la temperatura de tu casa y la que llevas de verdad. Para las habitaciones más frías, como el dormitorio de noche, la camiseta de manga larga de lana merino de 250 g/m² para mujer es el modelo de cuello redondo más abrigado que tenemos. Algunos clientes han descrito nuestra lana merino como «más gruesa de lo esperado», y con 250 g/m² es cierto. Por eso no la recomendamos para todos los días en una casa bien caldeada. Guárdala para la habitación fría.

Camiseta de manga larga de lana merino de 250 g/m² para mujer

Como será tu capa para estar en casa, irá a menudo a la lavadora. Lávala con agua templada en programa delicado, nunca en secadora, y tiéndela a la sombra. Tienes todos los pasos en nuestra guía sobre cómo lavar la lana merino.

Una última nota sobre la talla: todas nuestras prendas superiores tienen un corte ajustado y un torso algo corto. Pide una talla más si dudas entre dos o si la quieres más holgada sobre unas mallas.

¿Es normal tener la sensación de frío constante en invierno?

Es frecuente, y a menudo tiene que ver con la casa y con la ropa. Las paredes, las ventanas y los suelos fríos te quitan calor aunque el aire esté a 20 grados, y las normas de confort suponen ropa de invierno de 1 clo. Con camiseta y chándal llevas unos 0,36 clo. Prueba primero una manga larga de lana merino de 170 g/m² y calcetines de lana. Si tienes frío constante incluso bien abrigado en una habitación caldeada, coméntaselo a tu médico.

¿Por qué mi casa sigue fría con la calefacción encendida?

Porque el termostato solo mide el aire. Las paredes exteriores, las ventanas y los suelos fríos te quitan calor por radiación y por contacto, y las corrientes de aire se cuelan por cualquier rendija. Si solo calientas el salón, el resto de la casa sigue frío y cambias de temperatura cada vez que te mueves. Una primera capa de lana merino de 170 g/m² que no te quitas en toda la tarde reduce esos cambios.

¿Cómo se puede combatir el frío sin calefacción?

Calentándote a ti antes que a la casa, y manteniéndote seco. Empieza por los pies: calcetines de lana merino y zapatillas sobre el suelo frío. Ponte una primera capa ajustada de lana merino de 170 o 200 g/m² y una prenda holgada encima. Cierra el cuello y cubre las muñecas. Si has sudado recogiendo la casa, cámbiate de camiseta antes de sentarte. Deja la manta para las piernas cuando vayas a estar mucho rato quieto.

¿Qué abriga más: el algodón o el poliéster?

Depende de la humedad y de cuánto te muevas. El algodón seco es agradable, pero cuando absorbe sudor tarda en secarse y abriga peor. El poliéster apenas absorbe humedad y la lleva a la superficie, lo que funciona en movimiento pero menos sentado en un salón de aire quieto. La lana merino absorbe hasta un 30 % de su peso en humedad antes de notarse mojada, así que mantiene la piel más seca en ambos casos. Su contrapartida: tarda más en secarse que el poliéster.

¿Cómo puedo no pasar frío sin muchas capas de ropa?

Elige mejor la capa que va pegada a la piel. Una sola primera capa de lana merino de 170 g/m², ajustada, mantiene la piel seca y retiene el aire caliente justo donde el cuerpo pierde calor. Con ella, a menudo basta con una prenda encima en lugar de tres. Añade calcetines de lana y cierra el cuello. Para habitaciones frías, sube a 200 o 250 g/m² en vez de añadir más jerséis.

¿A qué temperatura poner la calefacción para ahorrar?

El IDAE considera que entre 19 y 21 grados es suficiente para la mayoría de las personas, y de 15 a 17 grados en los dormitorios por la noche. Según su guía, cada grado que subes la temperatura aumenta el consumo de energía aproximadamente un 7 %. Si a 20 grados tienes frío en camiseta, abrígate primero con una primera capa de lana merino de 170 g/m² y calcetines de lana antes de subir el termostato.

El termostato puede quedarse donde está

Volvemos al sofá a las nueve de la noche. En el salón sigue habiendo 20 grados. En la casa no ha cambiado nada. Lo que ha cambiado es la ropa debajo de la manta: una primera capa de lana merino pegada al cuerpo, mangas hacia la ventana y calcetines de lana sobre la baldosa. Si siempre tienes frío en casa en invierno, empieza por ahí antes de tocar la calefacción.

Nuestra lana merino tiene 18,5 micras (17,5 en algunos modelos de mujer). Tiene certificación Woolmark y OEKO-TEX Standard 100 Clase I. Es 100 % lana merino australiana, procedente de granjas certificadas con el Responsible Wool Standard. Nuestra garantía de 90 días viene incluida de serie, y puedes registrar tu prenda gratis para ampliarla a un año, con un 15 % de descuento en tu próximo pedido. Cuando quieras, en nuestra ropa de lana merino para mujer encontrarás tu capa para estar en casa.